Día de la Libertad del Software 2026: qué se celebra el 19 de septiembre y qué tiene que ver con tu escritorio
Este sábado 19 de septiembre de 2026 se celebra el Día de la Libertad del Software, una fecha que lleva más de dos décadas repitiéndose cada año sin hacer mucho ruido fuera de los círculos que ya la conocen. No es un festivo, no sale en el calendario que cuelga en la cocina, y la mayoría de quien usa un ordenador a diario nunca ha oído hablar de ella. Aun así, es una buena excusa para pararse a pensar en algo que rara vez se piensa: de qué está hecho el software que corre en tu escritorio, quién puede mirar dentro, y qué significa exactamente que algo sea "libre" cuando se habla de programas informáticos.
Este artículo repasa qué se celebra realmente este 19 de septiembre, dónde hay actos organizados en España este año, y por qué la distinción entre software libre y software gratuito sigue siendo relevante incluso para alguien que solo quiere poner un fondo de pantalla animado bonito en su ordenador.
Qué se celebra el 19 de septiembre de 2026
El Día de la Libertad del Software nació en 2004. La primera edición se celebró el 28 de agosto de ese año, con alrededor de doce equipos organizando actividades en distintos países del mundo, un número modesto si se compara con lo que vino después. Desde 2006, la fecha se fijó en el tercer sábado de septiembre de cada año, y esa es la regla que sigue vigente hoy: en 2026, el tercer sábado cae en el día 19.
La celebración la coordina la Digital Freedom Foundation, una organización que originalmente se llamó Software Freedom International y que se registró formalmente como entidad sin ánimo de lucro en 2007. Además del Día de la Libertad del Software, esta misma fundación organiza el Día de la Libertad del Hardware, una efeméride hermana centrada en el diseño abierto de circuitos y dispositivos físicos, no solo de código.
En la práctica, cada edición consiste en grupos de usuarios, universidades y comunidades locales organizando charlas, talleres e instalaciones de sistemas operativos libres en sus propias ciudades, de forma completamente descentralizada. No hay una sede única ni un evento central: es, literalmente, cientos de actos pequeños repartidos por el mundo el mismo fin de semana.
Dónde se celebra en España este año
España tiene su propia tradición de actos en torno a esta fecha, y 2026 no es la excepción. En Barcelona, la asociación Caliu organiza charlas sobre software libre el propio 19 de septiembre en el espacio joven La Fontana. En Madrid se ha anunciado un taller práctico y gratuito pensado para acercar herramientas libres a quien nunca las ha probado. Y en Granada, la fundación Fidesol se une a la Oficina de Software Libre de la Universidad de Granada y a Gcubo para montar una jornada conjunta.
Son actos de escala local, organizados por comunidades y oficinas universitarias que llevan años sosteniendo este tipo de iniciativas, no grandes conferencias con miles de asistentes. Pero esa es, precisamente, la naturaleza de esta celebración desde su origen en 2004: una red de grupos pequeños actuando el mismo día, en lugar de un evento centralizado con un único escenario.
Libre no es lo mismo que gratis, y esa confusión no desaparece
Si hay un mensaje que se repite cada año en torno a esta fecha, es la insistencia en separar dos palabras que en español suenan casi como sinónimos: libre y gratis. En inglés la distinción es más fácil de explicar porque existen dos palabras distintas, free as in freedom y free as in beer, pero en español ambas ideas caben bajo el mismo adjetivo, "gratis", lo que genera confusión constantemente.
Software libre, en el sentido que celebra este día, hace referencia a las libertades que tiene quien usa un programa: poder ejecutarlo con cualquier propósito, poder estudiar cómo funciona por dentro, poder modificarlo, y poder redistribuir esas modificaciones. Nada de eso tiene que ver, en principio, con el precio. Un programa puede cobrarse y seguir siendo libre en ese sentido, y un programa puede no costar ni un céntimo y seguir siendo completamente privativo, sin que nadie fuera de la empresa que lo fabrica pueda mirar su código.
Gloomia es, de hecho, un ejemplo bastante claro de esa segunda situación. Es una aplicación de código cerrado, con builds nativas reales para Windows, macOS y Linux, tal y como repasamos con detalle en la guía completa de fondos animados en Linux. Tres de sus fondos son gratuitos para siempre, sin necesidad de licencia, algo que analizamos a fondo en la comparación con Wallpaper Engine sin necesidad de Steam. Pero esa gratuidad parcial no convierte a Gloomia en software libre. Nadie fuera del equipo que la desarrolla puede leer su código fuente, modificarlo o redistribuir una versión propia. Es gratis en parte, no libre, y esas dos cosas no son lo mismo por mucho que a veces se mezclen en la misma frase.
El escritorio como terreno de juego de esta idea
El escritorio de un ordenador es, quizá, el lugar donde esta discusión se vuelve más tangible para alguien que no se dedica profesionalmente a programar. Un sistema operativo libre como Linux, con entornos de escritorio como GNOME o KDE Plasma, es precisamente el tipo de proyecto que esta fecha existe para reivindicar: código que cualquiera puede auditar, adaptar a sus propias necesidades, o usar como base para construir otra cosa distinta.
Ese ecosistema abierto es también, de forma un poco paradójica, el mismo que ha hecho posible que aplicaciones de terceros, libres o no, encuentren un hueco cómodo donde encajar. Ya contamos en su momento cómo la Steam Machine de Valve esconde bajo su Modo Escritorio un entorno KDE Plasma real sobre SteamOS, y cómo Linux ha ido ganando terreno en el escritorio doméstico según los datos que repasamos en nuestro análisis de la cuota de escritorio de Linux en 2026. Ninguno de esos dos artículos trata directamente sobre software libre en el sentido estricto de la palabra, pero ambos son consecuencia directa de las décadas de trabajo que esta celebración lleva reivindicando desde 2004.
Qué lugar ocupa una app como Gloomia en todo esto
Sería fácil, y bastante fácil de escribir, cerrar este artículo con una afirmación grandilocuente sobre cómo Gloomia "abraza el espíritu" del software libre. No sería honesto. Gloomia es una aplicación privativa, con un modelo de negocio que combina fondos gratuitos para siempre con un catálogo Pro de pago, tal y como se explica con detalle en la guía sobre la licencia de Gloomia Pro. No compite en esa conversación, y no tendría sentido fingir que sí.
Lo que sí tiene sentido señalar es que ambas cosas pueden convivir sin fricción en el mismo escritorio. Nadie que instale Linux por convicción tiene por qué renunciar a usar además aplicaciones privativas si le resultan útiles, de la misma forma que nadie que use Windows o macOS a diario deja de beneficiarse de que exista un ecosistema de software libre robusto por debajo, empezando por el propio kernel Linux que sostiene buena parte de la infraestructura de internet que ambos sistemas usan constantemente sin que se note. Son capas distintas de la misma pila tecnológica, y esta fecha sirve, sobre todo, para recordar que esa capa libre existe, que alguien la mantiene, y que no es gratuita en el sentido de "no cuesta esfuerzo a nadie".
Dicho esto, hay un punto en el que ambos mundos sí se cruzan de forma más directa: la transparencia sobre qué corre exactamente en tu ordenador. Ya tratamos ese asunto desde otro ángulo en el artículo sobre el malware descubierto en fondos animados distribuidos a través del Workshop de Steam, donde un catálogo abierto a cualquiera resultó ser el vector de entrada de una campaña real de software malicioso. Un catálogo cerrado y curado, como el de Gloomia, no es software libre, pero tampoco tiene ese mismo problema de origen, porque nadie ajeno al equipo puede subir contenido ejecutable sin pasar por su propio proceso de revisión. Son soluciones distintas al mismo problema de fondo: quién puede confiar en qué se ejecuta en su propio equipo, y por qué.
Montar un escritorio con esta fecha en mente, sin sobreactuar
No hace falta reinstalar el sistema operativo este fin de semana para participar, a su manera, de esta celebración. Basta con una tarde revisando qué software libre ya usas sin darte cuenta (un navegador, un servidor web, una librería de compresión de imágenes) y, si te apetece, apuntándote a alguno de los talleres organizados en Barcelona, Madrid o Granada este mismo 19 de septiembre.
Si además quieres que el escritorio acompañe visualmente esa reflexión durante el fin de semana, la estética de terminal y consola encaja de forma natural. Terminal y Digital Rain son los dos fondos animados de Gloomia que más directamente evocan esa cultura, y PCB Glow añade el matiz del hardware libre, la otra mitad de la conversación que suele acompañar al software libre cada septiembre. Repasamos esa misma estética con más detalle, incluidos varios ejemplos de cómo combinarla en un escritorio con varios monitores, en la guía sobre la trilogía hacker y tech de fondos animados de Gloomia.
En resumen
El Día de la Libertad del Software cumple más de veinte años este 2026 y sigue celebrándose de la misma forma descentralizada con la que nació en 2004: comunidades locales organizando sus propios actos el tercer sábado de septiembre, sin un escenario central. Este año esa fecha cae el 19 de septiembre, con actos confirmados en Barcelona, Madrid y Granada.
Más allá de la fecha en sí, la idea que vale la pena llevarse es la distinción entre libre y gratis, dos conceptos que el idioma tiende a mezclar pero que describen cosas completamente distintas. Gloomia es un buen ejemplo de esa diferencia: parte de su catálogo es gratuito para siempre, pero eso no la convierte en software libre, y no pretende serlo. Ambas categorías pueden convivir sin problema en el mismo escritorio, cada una resolviendo un problema distinto, y esta fecha es una buena ocasión al año para tenerlo presente.
Preguntas frecuentes
¿Qué es el Día de la Libertad del Software y cuándo se celebra en 2026?
Es una celebración anual del software libre y de código abierto que se organiza desde 2004. En 2026 cae el sábado 19 de septiembre, el tercer sábado del mes, la fecha fija que sigue esta efeméride desde 2006. La coordina la Digital Freedom Foundation, entidad que antes se llamaba Software Freedom International.
¿Desde cuándo existe esta celebración y cómo empezó?
La primera edición se celebró el 28 de agosto de 2004, con alrededor de doce equipos participando en distintos países. A partir de 2006 la fecha se fijó en el tercer sábado de septiembre de cada año, el formato que sigue vigente en 2026.
¿Dónde se puede participar en España este año?
Hay actos organizados en varias ciudades para el 19 de septiembre de 2026. En Barcelona, la asociación Caliu celebra charlas sobre software libre en el espacio joven La Fontana. En Madrid se ha anunciado un taller práctico y gratuito. Y en Granada, Fidesol organiza una jornada junto con la Oficina de Software Libre de la Universidad de Granada y Gcubo.
¿"Software libre" significa lo mismo que "software gratis"?
No, y esa distinción es precisamente el argumento central del movimiento del software libre desde sus orígenes. Libre hace referencia a las libertades que tiene quien usa el programa (poder ejecutarlo, estudiarlo, modificarlo y redistribuirlo), no a si hay que pagar por él o no. Un programa puede ser de pago y libre a la vez, o gratuito y privativo a la vez.
¿Es Gloomia software libre?
No. Gloomia es una aplicación de código cerrado y de pago para la mayor parte de su catálogo, aunque incluye tres fondos animados gratuitos para siempre y builds nativas para Windows, macOS y Linux. Es un ejemplo claro de la diferencia entre gratis y libre: parte de Gloomia no cuesta dinero, pero eso no la convierte en software libre en el sentido que se celebra este día.
¿Qué fondos de pantalla animados de Gloomia encajan con la estética del Día de la Libertad del Software?
Terminal, con su consola que teclea comandos reales, y Digital Rain, con su lluvia de glifos al estilo Matrix, son los que más directamente evocan la cultura hacker y de línea de comandos asociada al software libre. PCB Glow, con su circuito impreso iluminado, añade el matiz del hardware libre, la otra mitad de la conversación que suele acompañar a esta fecha.