2024 YR4: la historia completa del asteroide que iba a chocar con la Tierra, y luego con la Luna
Pocas historias de ciencia real han tenido un arco tan largo y tan bien documentado como la del asteroide 2024 YR4: catorce meses en los que un objeto de apenas unas decenas de metros pasó de ser una curiosidad recién descubierta a ocupar lo más alto de la lista de riesgo de la NASA, para después protagonizar un segundo susto centrado en la Luna, y terminar resuelto en 2026 gracias al telescopio espacial James Webb. Es, además, exactamente el tipo de dato que el Centro de Estudios de Objetos Cercanos a la Tierra (CNEOS) del Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA publica en abierto, el mismo feed que alimenta en vivo el fondo de pantalla animado Asteroid Watch de Gloomia. Esta es la cronología completa, verificada paso a paso, de lo que de verdad pasó.
Diciembre de 2024: un objeto nuevo entra en la lista de riesgo
El sistema de rastreo ATLAS detectó 2024 YR4 el 27 de diciembre de 2024. Cuatro días después, el 31 de diciembre, el objeto ya figuraba en la lista automática Sentry del JPL, la herramienta que recalcula sin descanso las órbitas de miles de asteroides conocidos para detectar cualquier posibilidad, por remota que sea, de un futuro encuentro cercano con la Tierra. Con las primeras observaciones disponibles, el tamaño de 2024 YR4 se estimó entre 40 y 90 metros de diámetro, una horquilla amplia y normal cuando un objeto acaba de descubrirse y todavía hay pocos datos con los que trabajar.
Que un asteroide nuevo aparezca en la lista Sentry no es en sí mismo una noticia alarmante: decenas de objetos entran y salen de esa lista cada año a medida que se acota su órbita. Lo que hizo diferente a 2024 YR4 fue lo que pasó durante las semanas siguientes, cuando en lugar de que su probabilidad de impacto bajara rápido a cero, como ocurre casi siempre, empezó a subir.
Febrero de 2025: la probabilidad de impacto más alta jamás registrada
A mediados de febrero de 2025, la probabilidad calculada de que 2024 YR4 impactara contra la Tierra el 22 de diciembre de 2032 alcanzó un pico del 3,1% según los cálculos de la NASA y del 2,8% según los de la ESA. El propio CNEOS del JPL confirmó que el objeto había llegado al nivel 3 de la escala de Turín, la herramienta de diez puntos que combina probabilidad de impacto y energía potencial para comunicar el riesgo de un objeto cercano de forma estandarizada. Según la ESA, entre los asteroides de más de 30 metros, 2024 YR4 pasó a ostentar el récord histórico de mayor probabilidad de impacto jamás registrada, y también el récord de más tiempo seguido por encima del 1% de probabilidad.
Ese pico de riesgo, real y publicado por las propias agencias espaciales, es justo el tipo de episodio para el que existe la vigilancia constante de objetos cercanos a la Tierra: no para generar alarma, sino para disponer de tiempo de sobra, años en este caso, con el que decidir si hacen falta más observaciones antes de que un objeto se acerque de verdad.
El giro: cómo el riesgo bajó a casi cero en cuestión de días
La subida de la probabilidad de impacto durante enero y febrero de 2025 no significaba que el peligro estuviera creciendo de verdad, sino que el margen de incertidumbre sobre la órbita exacta del asteroide todavía era amplio, y una parte de ese margen seguía tocando la Tierra en los cálculos. Es un comportamiento habitual y esperado en un objeto recién descubierto: cuantas más observaciones se acumulan, más se estrecha el abanico de trayectorias posibles, y casi siempre ese abanico termina apartándose por completo del planeta.
Eso fue exactamente lo que ocurrió con 2024 YR4. El 24 de febrero de 2025, apenas diez días después del pico del 3,1%, el CNEOS del JPL publicó un nuevo cálculo con observaciones adicionales: la probabilidad de impacto contra la Tierra en 2032 había caído al 0,004%, y la conclusión oficial de la NASA fue que el asteroide no representaba ningún peligro significativo para el planeta durante el próximo siglo. El susto de la Tierra, en términos prácticos, había terminado en menos de dos semanas desde su punto más alto.
El segundo susto: ¿y si no era la Tierra, sino la Luna?
Descartado el riesgo terrestre, la atención de los astrónomos se desplazó a una pregunta distinta: la misma fecha de máximo acercamiento, el 22 de diciembre de 2032, seguía dejando una posibilidad de que 2024 YR4 impactara contra la Luna en lugar de contra la Tierra. A lo largo de 2025, sucesivas observaciones llegaron a situar esa probabilidad lunar en varios puntos porcentuales, lo bastante alta como para que equipos científicos empezaran a estudiar en detalle qué aspecto tendría un impacto de este tipo, incluida la posibilidad de un destello visible desde la Tierra a simple vista si el asteroide llegara a chocar contra la superficie lunar.
A diferencia del riesgo terrestre, que se pudo descartar con telescopios en tierra en cuestión de semanas, la pregunta sobre la Luna necesitaba una precisión orbital mayor de la que los observatorios terrestres podían ofrecer por sí solos. Para resolverla hacía falta el instrumento más preciso disponible: el telescopio espacial James Webb.
Webb entra en escena: la respuesta definitiva llega en 2026
El 18 y el 26 de febrero de 2026, un equipo conjunto de la ESA, la NASA y la agencia espacial canadiense usó la cámara NIRCam del telescopio espacial James Webb para observar 2024 YR4 y medir su posición con una precisión muy superior a la de cualquier telescopio en tierra, comparándola con las estrellas de fondo. Con esos datos, el equipo pudo calcular la órbita del asteroide con el detalle suficiente para responder de forma definitiva a la pregunta que llevaba meses abierta.
El resultado, publicado por la ESA, fue claro: 2024 YR4 no impactará contra la Luna. El asteroide pasará junto a ella a una distancia segura de más de 20.000 kilómetros durante su máximo acercamiento de diciembre de 2032. El responsable del programa de Defensa Planetaria de la ESA lo resumió con una frase sencilla: la Luna está a salvo, 2024 YR4 no representa ningún peligro. Con esa observación de 2026, un episodio que había arrancado en diciembre de 2024 quedó cerrado del todo, tanto para la Tierra como para la Luna.
Qué es exactamente el CNEOS del JPL, y qué tiene que ver con tu escritorio
El CNEOS es el organismo de la NASA, dentro del JPL, encargado de calcular las órbitas de todos los asteroides y cometas conocidos que pasan cerca de la Tierra, y de mantener públicas herramientas como la lista Sentry de objetos bajo vigilancia. Es la misma fuente que emitió cada uno de los comunicados que marcaron la historia de 2024 YR4: la entrada en la lista Sentry el 31 de diciembre de 2024, la confirmación del nivel 3 en la escala de Turín en febrero de 2025, y la actualización que rebajó el riesgo al 0,004% ese mismo mes.
Ese es el mismo feed de datos que consulta en vivo el fondo de pantalla animado Asteroid Watch de Gloomia, con permiso de red activado: una vista centrada en la Tierra que muestra sobrevuelos reales de objetos cercanos, calculados con la misma fuente oficial que siguió a 2024 YR4 desde su descubrimiento hasta su resolución. La guía completa de los tres fondos con datos astronómicos reales de Gloomia explica con más detalle cómo funcionan Asteroid Watch, Orrery y Constellations, y qué permisos necesita cada uno.
Qué significa esto para la próxima alarma de asteroide
La historia de 2024 YR4 es, en el fondo, un caso de manual de cómo funciona de verdad la defensa planetaria: un objeto nuevo entra en una lista de vigilancia, la incertidumbre inicial hace que su probabilidad de impacto suba antes de bajar, y años de margen permiten reunir observaciones cada vez más precisas, hasta llegar a instrumentos como el telescopio James Webb capaces de cerrar el caso del todo. No hubo en ningún momento un peligro inminente ni oculto: cada cifra, desde el 3,1% de febrero de 2025 hasta el 0,004% de ese mismo mes y la confirmación final de 2026, se publicó de forma abierta por la NASA y la ESA a medida que se calculaba.
Es también un buen recordatorio de por qué merece la pena seguir estos datos con la fuente original en la mano en lugar de con titulares sueltos: la misma semana en la que 2024 YR4 llegó a su pico de riesgo fue también la semana en la que ese riesgo empezó a desaparecer. Quien sigue el calendario de eventos astronómicos de 2026 con datos verificados, como la alineación de seis planetas de agosto o la máxima elongación de Venus, reconocerá el mismo patrón: las cifras concretas, con su fecha y su fuente, cuentan una historia más fiable que cualquier titular alarmista.
Quien quiera ese mismo tipo de rigor aplicado a la Luna, sin necesidad de esperar a 2032, puede revisar además la guía sobre el eclipse lunar parcial del 28 de agosto de 2026, otro evento real con horarios verificados y sin necesidad de ningún telescopio espacial para observarlo.
Preguntas frecuentes
¿Va a chocar el asteroide 2024 YR4 con la Tierra?
No. El 24 de febrero de 2025, el Centro de Estudios de Objetos Cercanos a la Tierra (CNEOS) del JPL de la NASA actualizó su cálculo de la probabilidad de impacto con la Tierra el 22 de diciembre de 2032 a un 0,004%, y concluyó que el asteroide no supone ningún peligro significativo durante el próximo siglo. Antes de esa fecha había llegado a un pico del 3,1% según la NASA y del 2,8% según la ESA, el valor más alto jamás registrado para un objeto de más de 30 metros.
¿Entonces por qué se siguió hablando de 2024 YR4 durante 2025 y 2026?
Porque, descartado el riesgo para la Tierra, quedó abierta una segunda pregunta: si el asteroide podía impactar en la Luna el mismo 22 de diciembre de 2032. Nuevas observaciones a lo largo de 2025 llegaron a situar esa probabilidad lunar en varios puntos porcentuales, lo bastante alta como para que la ESA y la NASA programaran observaciones específicas con el telescopio espacial James Webb en 2026 para resolver la duda de forma definitiva.
¿Va a chocar 2024 YR4 con la Luna?
No. Observaciones del telescopio espacial James Webb realizadas el 18 y el 26 de febrero de 2026 con su cámara NIRCam permitieron medir la órbita del asteroide con precisión suficiente para descartar un impacto lunar en 2032. Según la ESA, 2024 YR4 pasará junto a la Luna a una distancia segura de más de 20.000 kilómetros.
¿Qué es la escala de Turín y qué nivel llegó a alcanzar 2024 YR4?
La escala de Turín va del 0 al 10 y combina la probabilidad de impacto de un objeto con la energía que liberaría si chocara, para comunicar el riesgo de forma sencilla. En febrero de 2025, 2024 YR4 alcanzó el nivel 3, la categoría que indica que un encuentro cercano merece la atención de los astrónomos y, casi con toda seguridad, nuevas observaciones de precisión, sin que eso implique una alarma inmediata para el público.
¿Qué tamaño tiene el asteroide 2024 YR4?
Las primeras estimaciones, hechas con telescopios terrestres poco después de su descubrimiento el 27 de diciembre de 2024, calculaban un diámetro de entre 40 y 90 metros. Las observaciones posteriores del telescopio espacial James Webb, mucho más precisas, lo situaron en torno a los 60 metros, un tamaño comparable al de un edificio grande.
¿Cómo puedo ver este mismo tipo de datos reales de asteroides en mi propio escritorio?
El fondo de pantalla animado Asteroid Watch de Gloomia muestra la Tierra en el centro de la escena y usa datos reales y en vivo del mismo CNEOS del JPL que siguió el caso de 2024 YR4, con los sobrevuelos de objetos cercanos a la Tierra que están ocurriendo de verdad. Necesita permiso de red para consultar esos datos y es un fondo de la suscripción Pro de Gloomia, junto con Orrery, que recrea las posiciones orbitales reales de los planetas del sistema solar.